Si hay algo característico de latinoamerica y por la cual nos deberían declarar "campeones mundiales", es por nuestra tendencia proclive al caudillismo. Tenemos una larga historia de regímenes corruptos, dictaduras, conflictos sociales, constituciones políticas varias (las que se crean sucesiva y absurdamente pensando en que una nueva vendría a solucionar todos los problemas), desigualdad y podría seguir con una amplia gama de males endémicos propios de nuestros inestables pueblos.
Luego de pasar por fallidos intentos de socialismo, golpes de estado y dictaduras (todos productos de la insatisfacción popular a raíz de las profundas desigualdades sociales existentes en todos los países latinos) pareciera ser que finalmente nos estábamos orientando por el camino correcto. Así bien, fuimos testigos de como un sistema generaba riquezas, las cuales eran debidamente distribuidas mediante adecuadas políticas tributarias y sociales, y como el otro sistema generaba pobreza y peor aun, una inmensa represión para intentar sostenerse vanamente en el tiempo.
Confiamos en el mercado e intentamos regularlo debidamente para salir de una vez por todas del subdesarrollo y cambiar las profundas desigualdades sociales que nos separaban. ¿Qué paso? ¿Hubieron cambios? Si vemos la situación general de la región, podemos decir que aunque existieron algunos avances, en general la situación no mejoró mucho o al menos no lo suficiente.
¿Pero que pasó? ¿Falló el sistema? o más bien ¿fallaron los gobiernos? Aunque el sistema sea muy bueno, si este no es aplicado correctamente o más aun, si nuestra clase política no cambia, seguiremos estancados en lo mismo. Pensemos en Argentina y sus vergonzosos escándalos de corrupción. O veamos el emblemático caso de Venezuela, con una actual oposición dispersa y que solo se dedica a criticar a Chávez sin proponer nada concreto, pero ¿Que hicieron ellos cuando estuvieron en el poder? Aumentar las diferencias sociales, suecederse en el poder y mantener el status quo, y desde luego esto fue caldo de cultivo para una figura que pareciera haber quedado en el olvido...el caudillo.
¿Pero que pasó? ¿Falló el sistema? o más bien ¿fallaron los gobiernos? Aunque el sistema sea muy bueno, si este no es aplicado correctamente o más aun, si nuestra clase política no cambia, seguiremos estancados en lo mismo. Pensemos en Argentina y sus vergonzosos escándalos de corrupción. O veamos el emblemático caso de Venezuela, con una actual oposición dispersa y que solo se dedica a criticar a Chávez sin proponer nada concreto, pero ¿Que hicieron ellos cuando estuvieron en el poder? Aumentar las diferencias sociales, suecederse en el poder y mantener el status quo, y desde luego esto fue caldo de cultivo para una figura que pareciera haber quedado en el olvido...el caudillo.
Ese pintoresco personaje, hábil para captar el descontento popular y que, mediante un discurso antisistémico, se nos presenta como el gran defensor de los intereses del pueblo, como el gran salvador. Lo peor de todo es que ahora resulta que ese individuo es prfectamente exportable a los demás países de la región, entonces ahora tenemos un Chávez boliviano, ecuatoriano, nicaragüense, etc. Pero horror, el caudillismo es transversal y ahora hay un Álvaro Uribe dispuesto a cambiar la constitución para sucederse en el poder.
Pero hay más, porque conforme los nuevos tiempos este personaje se ha ido adaptando, atrás quedaron las retrógradas consignas de la lucha de clases y la revolución, ahora lo que necesitamos es una "revolución democrática", y utilizan esta forma de gobierno para darle legitimidad a algo que a todas luces es ilegítimo. Emplean sus viejas tácticas de manipulación del electorado, disminución a la libertad de expreión, intervención de los medios de comuncación, expropiación ilegítima, etc. y mientras todos los males provocados son culpa del "imperio", un concepto más cercano a una novela de ciencia ficción de Asimov que a lo que realmente sucede, se busca exportar la revolución a toda latinoamerica. Si todo esto falla y el descontento popular se mantiene en alza y la popularidad del caudillo bajan, se emplea el último recurso....¡el nacionalismo! Entonces comienzan a inventar guerras donde no las hay, se busca terminar relaciones comerciales, se traen a la luz viejas rencillas, etc. y así se matiene al pueblo unido.
Pero no seamos tan dramáticos, porque hay esperanzas, hay países que se toman las cosas en serio. Pensemos en Brazil por ejemplo, millones de personas han salidos de la pobreza, la clase media finalmente comienza a emerger, la clase política parece encontrar el rumbo, los intercambios comerciales se multiplican, las inversiones extranjeras generan riquezas, el presidente, aunque con una alta popularidad, afirma que no cambiará la constitución para sucederse en el poder. Parece que el "gigante sudamericano" finalmente ha encontrado el rumbo, aunque no es menos cierto que aun le falta mucho por hacer. Lo que queremos rescatar es que Brazil va por una línea correcta, al igual que Chile. Luego ¿cuál es el mejor antídoto ante tanto populismo? Fe y aplicación correcta del sistema, cuyos ejemplos son los países anteriormente citados. Pero esta aplicación correcta debe ser una colaboración general de la sociedad en su conjunto, desde el ejecutivo que logra generar políticas públicas adecuadas, hasta el ciudadano común y corriente que no abusa del sistema, si no más bien busca valerse de las herramientas que les proporciona para contribuir al bien común de todos, este es nuestro desafio.
"Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer."
(Rafael Caldera,ex presidente de Venezuela)
"Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer."
(Rafael Caldera,ex presidente de Venezuela)





