Foto: César Arroyo (LUN)
Por Luisn2k
Aclarando que ninguno de los miembros de este espacio es correligionario de la tienda alba, me he permitido escribir lo que he pensado siempre de de este lío que muchos sindican como crisis, pero que lleva más tiempo que el que el que la cobertura de los medios le ha entregado.
Primero debemos aclarar conceptos básicos, técnico que no pierde aunque el equipo no juegue bien no pasa mayores problemas. También recordar que técnico que sale campeón pocas veces es cesado de sus funciones. El año pasado se le pide la renuncia a Fernando Astengo cuando el equipo "no andaba bien", pero con la curiosidad de que Astengo se quedó con el equipo un tiempo más mientras aparecía su sucesor. Lo lindo de todo es que cuando apareció el mesías que hoy responde al nombre de Marcelo Pablo, Fernando entrega el equipo en un primer lugar exclusivo del campeonato. Esto se dio debido a un par de partidos pendientes que se jugaron entre la transición del cesado a la llegada del "nuevo cacique". Fue un show mediático de proporciones, la hinchada y dirigencia realmente nunca pudo perdonar ese sueño del pentacampeonato destrozado en Viña del Mar. Lo demás es historia conocida, Colo Colo con Barti no fue un gran equipo, pero dado lo generoso de su plantel, con poco y nada lograron el campeonato. En realidad, más que un buen trabajo del rubio DT podemos sindicar algo que hoy pena, el año pasado Lucas Barrios andaba intratable, tanto así que al igual que en los tiempos del chupete Suazo se ganaron muchos partidos jugando mal con goles furtivos.
Llegó el 2009, todo partió con llantos del DT alegando el poco tiempo que tuvo entre el fin del campeonato anterior y el apertura 2009. Se hizo una pretemporada express en Puerto Varas en medio de una teleserie no menor que era la inminente partida de Lucas Barrios al exterior. Como suele suceder con la prensa veraniega, se aplaudían las incorporaciones albas, al igual que se hablaba de este gigante que "tiene como meta la Libertadores porque el campeonato nacional estaba en el bolsillo". Eso lo escuché en un noticiario de un canal que su área deportiva está teñida de blanco, sin poder responder si se debe a que los periodistas son albos o reciben una orden superior de apoyar a su coligada. Los amistosos de pretemporada fueron comentario obligado, pero siempre hay -y había- una excusa en los labios de Marcelo. En ese entonces era el que el "equipo estaba duro", término utilizado para señalar que un grupo de jugadores viene saliendo de una exigencia física importante como lo son las pretemporadas. Cabe recordar que se perdió en la Copa Chile ante un equipo de Tercera llamado Ovalle, hecho que se pasó por encima ya que "Colo Colo estaba para cosas mayores". En el inicio del campeonato empatan con un recién ascendido Curicó Unido que fue amortizado con frases que hablaban de una tarea mayor, que señalaba que el equipo en su planificación tenía como fecha estar en óptimas condiciones para el debut en Copa Libertadores.
Bajo este discurso, que se mantuvo en pie debido a que Colo Colo hizo su tarea sin deslumbrar demasiado ante La Serena y la Udec llegaba el "día óptimo"que señalaba el equipo técnico del campeón vigente. Sport Recife era el escollo, en el papel el partido más fácil que tenía el albo en su difícil peregrinar de la Copa. A las caras colocolinas que seguían el partido ya sea en el estadio o por TV nada les duró su sonrisa en el rostro ya que a pocos minutos del pitazo inicial un desdibujado equipo sucumbía ante uno del montón de Brasil. El segundo tiempo dió para la ilusión con el gol de Lucas, pero quedó en eso no más. Terminado el partido se presagiaba lo peor para el cacique, tanto por su gente como por la prensa. Ahora la excusa del día fue que se les había olvidado cambiar el chip de que no estaban jugando en campeonato nacional, sino que estaban en el ámbito internacional donde no se perdona nada. En síntesis la lección que sacó Barti era que pecó de inocente, que en la Libertadores era otro el ritmo del baile. Así, apelando a la poca exigencia del medio nacional se defendió un pésimo debut en la Santander. El fin de semana había otro rival a vencer, uno que en el partido que se vio "bailaba bien lento", sin embargo no fue obstáculo para que los de La Florida en un par de jugadas buenas del segundo tiempo, lograra darlo vuelta y dejara los tres puntos en el nuevo Municipal. La explicación de turno apuntaba a una especie de primera insinuación de que jugar dos partidos a la semana es una carga considerable. Daba lo mismo, el campeonato local se gana trotando o caminando, se hacen un par de partidos buenos y se está en play offs decían soberbios los jugadores.
Estamos en la antesala del primer gran notición, se juega contra el Morning y le ganan, luego antes de viajar a Sao Paulo para jugar con Palmeiras caen ante Rangers en Talca. Lo mejor está por venir, cuando días antes del choque con el verdão la garra blanca amenaza al jugador Rodrigo Meléndez por tratarlos de tontitos. Todo esto a raíz de que la hinchada, sensible al irregular presente albo le pedía con cánticos al equipo que moje la camiseta. Aquí cabe preguntarse, como sabe la garra blanca a quien hay que atacar, si se supone que lo que le molesta al Barti en estos últimos días es que se filtren las situaciones internas del camarín. ¿Será que en ambos bandos hay filtraciones y no sólo en el bando de los desleales?
Todo pareció tranquilizarse con senda victoria en Brasil, un aplaudido Colo Colo, que como pocas veces en nuestro fútbol, fue a jugar y se trajo una victoria de esas que el hincha siempre quiere ver. Fue un aplauso que hasta seguidores de la U le dieron, porque fue un partido redondo. Aquí es donde se empieza a ver la doble faceta del equipo, el que juega en la copa y el del torneo local. Ahora viene
un gran descanso (del 3 al 12 de marzo), ya que Colo Colo suspende un partido para preparar su encuentro con Liga por lo que tiene una semana y media para relajarse y preparar su duelo copero y el primer clásico por los puntos del año (el primero lo perdió en Temuco por 3 a 0 en la pretemporada). Contra Liga todo fue fiesta, el partido se ganó con facilidad en el segundo tiempo. Aquí se ve un equipo concentrado, preocupado de hacer las cosas bien. Al contrario de lo que sucedería ante la UC, donde entra un equipo desconcentrado que si no fuera por la criticada sequía goleadora de los delanteros cruzados podría haber sido una goleada. Pierden un partido donde los albos pulen su insinuada teoría del cansancio lo que genera fuertes críticas del medio, porque no se podía justificar una derrota clara con argumentos tan infantiles que no están a la altura del plantel con mayores recursos y nombres del suelo nacional.
Todo lo que falta es historia conocida, desde que Colo Colo pierde con la UC (ante Rangers para ser más precisos) no vuelve a saber de triunfos, lo único que amortiza que Barti no haya renunciado es que contra Liga en Ecuador se logró un agónico empate que los deja con una excelente opción en el certamen continental. Aunque se supo la semana pasada que el DT renunció en el camarín del Santa Laura cuando cayeron por goleada ante Unión Española y según señaló el mismo estratego, los jugadores le pidieron que se quedara. Cuentas más, cuentas menos en la competición local están en la ubicación 15° a 5 puntos del octavo, eso sí con un partido menos.
El punto que es mi reflexión final sobre todo este lío, donde la prensa juega un rol importante buscandole nuevas aristas sin cuestionarse la razón principal de todo.
Se habla mucho, se escribe harto, se dice bastante, pero de temas accesorios. El camarín dividido, jugadores cortados, otros desleales. Patrañas.
Desde que llegó el ex DT de la Udec, el equipo
-salvo los chispazos de gloria que se recalcan en esta columna- no juega a nada. No se puede decir que esta colectividad que tiene a su mando el cuestionado tenga algún rasgo característico que uno pueda rescatar y atribuirle a su trabajo. La única característica que tiene el Colo Colo de Barticciotto son los malos resultados.
Llegó la hora de sincerarnos y darnos cuenta que con tanta evasiva no apuntamos a la principal razón de todo, al DT le quedó grande el puesto y la dirigencia de B y N se equivocó en entregarle un equipo tan importante a un primerizo. Acaso si Marcelo Salas sacara su cartón de técnico, dirigiera a Unión Temuco y los sube a segunda sería mérito suficiente para que Azul Azul fije sus ojos en un emblema de la U y entregarle la dirección técnica del club. Creo que no.
Aquí todos evaden su responsabilidad, Marcelo jamás se ha hecho una autrocrítica o ha figurado reconociendo un error que le costó un partido, siempre apela a otra cosa, que es lo que he querido demostrar cuando hablo de excusas en los párrafos anteriores. Bielsa, el tercer mejor técnico del mundo según la Fifa, cuando se equivoca apenas enfrenta la conferencia de prensa lo dice y pide disculpas por ello, porque entiende que los perjudicados somos todos los chilenos que quieren ver a su selección en el mundial. MAF, a pesar de su carácter también ha reconocido que se ha equivocado. Entonces uno busca y busca, pero no encuentra un atisbo de culpa en Barti, salvo ayer, cuando recién le cayó la teja como se dice en buen chileno y no buscó otro factor, sino que le bajó el tono a la crisis y se apuntó como el culpable de que el equipo siga perdiendo. Por fin, después de tanto tiempo escuchamos algo aplaudible. Aprovechó la ocasión para amenazar a la U, que es el próximo partido que tiene Colo Colo.
Es por eso que sigo sosteniendo que por más que se intente encontrar explicación, esta tiene nombre y apellido. Se pueden seguir buscando responsabilidades, pero eso queda para después, la principal es la del DT albo, que lo único que lo puede salvar o limpiar su nombre sería que salga campeón de la Libertadores. El campeonato nacional por lo extraño que es, da la chance de hacer seis o cinco partidos buenos en los play offs y salir campeón.
Por último, Colo Colo no necesita un técnico amigo de los jugadores o un jugador n°12 en la banca, sino que alguien que pueda controlar a ese plantel lleno de egos y nombres. Borghi lo hacía bien, Astengo mantenía distancia y los jugadores entendían que había un jefe. Pero creo que el estilo de Barti, que es ser cercano y yunta de sus dirigidos es lo que no ha servido. Por eso creo yo que el habla de deslealtades, porque siente que hay elementos en el equipo que no han remado para el mismo lado de los demás o que ha tenido desilusiones como las que uno a veces tiene de los que creía amigos. El se siente traicionado, porque por el estilo que tiene de dirigir las palabras que caracterizan la confianza, juegan un rol preponderante.
Sin nada más que decir, el título de esta columna resume todo.